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Marie Laurencin (París, 1885-1956)
Íntima amiga del implacable Apollinaire, siempre fue defendida por éste, que incluso la llegó a considerar cubista sin que realmente llegara a serlo, a pesar de su pertenencia al grupo ortodoxo La Section d’Or. Creó una pintura decididamente amable y delicada, feliz, que pretende ser la esencia de la feminidad –de una cierta feminidad– y que obtendría en su tiempo fama y prestigio internacional.
Hacia un realismo mágico
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