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El futurismo italiano más ortodoxo también contó con representantes femeninas, entre las que destaca la figura de Valentine de Saint-Point, muy próxima a Marinetti y Canudo. Saint-Point estudió pintura, pero se dedicó sobre todo a la literatura y a hacer de sí misma una obra de arte; vanguardista y provocadora, combinaba la poesía con la expresión corporal y la danza. Del conjunto de textos que escribió, algunos muy polémicos, destacan el Manifesto della donna futurista (1912) y el Manifesto futurista della Lussuria (1913) muy acordes con las teorías de Marinetti y, en cierta medida, visceralmente enfrentados con las teorías del feminismo, además de políticamente bastante incorrectos.
Valentine de Saint Point
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